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Las Ordenanzas de Alfaro (1612)

 

Felipe II, ante las reiteradas denuncias de algunos funcionarios y miembros del clero, dispuso que el presidente de la Audiencia de Charcas inspeccionara las regiones de su jurisdicción con el objeto de producir un informe respecto del trato que se estaba dando a los indígenas.

Con considerable retraso -en 1610- el presidente de la citada Audiencia encomendó al Oidor Francisco de Alfaro la misión de cumplimentar la Ordenanza Real. Recorrió la región del Tucumán, Cuyo, Buenos Aires y Paraguay y en la ciudad de Asunción (1612), dió forma a las Ordenanzas que llevan su nombre.

En ellas, el Oidor Alfaro se refería a la legislación sobre el trato con el indio.

    - Se reitera la supresión del trabajo servil de los indios.

    - Se establece que no podían ser trasladados a más de una legua de distancia de su residencia habitual.

    - Se declara nula la compraventa de indios, fijando que todos aquellos que hubiesen sido trasladados de una encomienda a otra serían devueltos a su lugar de origen.

    - Se establece que el indio tendrá libertad de elegir patrón, pero no podía comprometerse a servir al mismo más de un año.

    - Se establece el pago de una tasa anual de cinco pesos que podían ser pagados en productos de tierra o, en su defecto, con treinta días de trabajo, debiendo encargarse del cobro el justicia mayor o los alcaldes.

    - Se reglamenta la formación de pueblos indígenas regidos por el alcalde indio.

    - Se reglamenta la mita estableciéndose que la remuneración no podía pagarse en especies y el mitayo debería ser atendido o enviado asu lugar de origen.

Las Ordenanzas de Alfaro tuvieron mucha oposición. Tanto en el Rio de la Plata como en el Paraguay se levantaron voces interesadas en impedir la reinvindicación del indígena, pero las Ordenanzas se terminaron aprobando, aunque con algunas modificaciones.

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