PROCESOS INQUISTORIALES ESPECIALES: AUSENTES Y DIFUNTOS

 

    El hecho de que no estuviera presente un sospechoso, no obstaba para que éste escapara de ser procesado. Se trataba de procesos distintos a los habituales: se desarrollaban sin la presencia del acusado.     

    Podían ser de dos tipos:

      A.- Proceso a AUSENTES (contumacia): El acusado había podido escapar antes de la detención por parte del Santo Oficio.

      B.- Proceso a DIFUNTOS. El acusado había fallecido durante el proceso (a veces duraban años) o se había iniciado un proceso estando fallecido a raiz de alguna denuncia de sus actividades cuando vivía.

 

    A) Procesos inquisitoriales aplicados a Ausentes

    El proceso seguía los siguientes pasos:

      1.- Se iniciaba con la declaración del Fiscal ante los Inquisidores señalando la existencia de alguna denuncia o rumor acusatorio contra el supuesto hereje y solicitaba que fuera citado por Edicto.

      2.- Los Inquisdores pedían al Fiscal que los rumores estuvieran avalados por declaraciones de testigos y pruebas evidentes.

      3.- Si se cumplían los requerimientos de los Inquisidores, citaban por Edicto al acusado. El Edicto era leido a través de un pregón en la plaza principal  del último lugar en que hubiese residido el ausente. Adicionalmente se le enviaba una notificación notarial a su último domicilio  y se fijaba el Edicto en la puerta principal  de la respectiva parroquia.

      4.- A partir de ese momento el citado tenía un plazo de treinta dias para presentarse, secuenciado en tres términos de diez dias, al final de cada cual el fiscal ratificaba la no comparecencia del inculpado.

      5.- Transcurridos estos tres plazos, el Fiscal daba lectura al Líbelo de Denunciación. Tras la lectura del escrito  los Inquisidores citaban al encausado para que contestase los cargos en su contra  en un plazo de tres dias.

      6.- Cumplido el plazo de tres dias, siendo que el acusado seguía sin aparecer, el Fiscal lo acusaba nuevamente de rebeldía y los Inquisidores procedían a abrir la Fase Probatoria.

      7.- El Fiscal presentaba alos testigos de cargo de acuerdo a lo regñlamentado en cualquier proceso inquistorial normal.

      8.- Los Inquisidores volvían a a citar al ausente con un plazo de tres dias  para que respondiese a los testimonios en su contra.

      9.- Vencido este plazo, el Fiscal solicitaba a los Inquisidores que lo tuvieran  por rebelde.

      10.- La Fase Probatoria concluía con la solicitud del Fiscal para que el procesado sea notificado a fin de que se apersonara a hacer los correspondientes descargos.

      11.- Finalmente, si se mantenía ausente el sospechoso, los Inquisidores daban por concluido el procedimiento y fijaban un plazo para dictar sentencia.

      12.- Se producía la condena del acusado por el voto unánime de los miembros de la junta de revisión, y seguidamente se realizaba una nueva citación notarial al procesado, primero en la sala de audiencias del los Inquisdores, y luego en el último domicilio conocido del encausado.

      13.- Si el encausado seguía sin aparecer, entonces el Fiscal solicitaba la promulgación  de la sentencia.

      14.- Los encausados ausentes eran condenados a PENA DE MUERTE pero, lógicamente,  por el hecho mismo de no haberlos podido ubicar, se les CONDENABA en EFIGIE, es decir sólo se relajaban sus “estatuas”, de modo que lo que sucedía es que terminaban quemándo un muñeco del tamaño de un ser humano en representación del ausente.

    Adicionalmente se les aplicaba la excomunión mayor y la Confiscación de sus Bienes.

    El que una persona fuese condenada en estatua, es decir quemada en efigie , no significaba que si se le hallaba  o se presentaba voluntariamente  se le tuviese que ejecutar. En ese caso era sometido a un proceso en regla, pudiéndose dar el paradójico caso -que de hecho sucedía en la realidad-  de que  tras el enjuiciamiento regular, el acusado saliera  absuelto.

 

    B) Procesos inquisitoriales aplicados a Difuntos

La Inquisición al igual que los Tribunales Reales en los delitos graves -como es el caso de traición a un soberano- estaba facultada no solo a juzgar a personas vivas, sino tambien, si es que existían pruebas contundentes de su culpabilidad, a fallecidas.

    En este caso el Proceso se desarrollaba de acuerdo a los siguientes pasos:

      1) Se iniciaba con la petición del Fiscal por la que solicitaba alos Inquisiodres  la publicación de un Edicto contra la memoria y fama del sospechoso, dirigido a sus hijos, herederos u otras personas que pretendiesen defender su prestigio y bienes.

      Los Inquisidores, despues de pedir al Fiscal la información reunida al respecto, accedían a su solicitud.

      2) Los Inquisidores, entonces, citaban por edicto a los interesados  en asumir la defensa, salvo que se conociese los nombres de sus hijos o herederos, en cuyo caso se realizaba una notificación notarial personal. De no ser asi, los Inquisidores nombraban un Defensor de los intereses del difunto.

      3) El Fiscal, seguidamente daba lectura al acta acusatoria, que se comunicaba a la defensa para presentase el oportuno escrito de descargo.

      4) Se continuaba con la Fase Probatoria.

      5) Tras la Fase Probatoria, venía el Veredicto y la Sentencia:

    - Si la Veredicto era de culpabilidad , se le condenaba al difunto a ser quemado en huesos es decir a ser quemados sus restos mortuorios (se exhumaba el cadaver y se quemaban sus despojos en ceremonia de Auto de fe), la excomunión y la Confiscación de sus Bienes. A los descendientes tambien les afectaba en cuanto a que junto a la pérdida del patrimonio heredado, se inhabilitaban a los hijos por linea  materna e hijos y nietos por linea paterna.

    - Si la sentencia era absolutoria, se restituía al acusado su buena fama  así como la conservación de sus bienes  por sus hijos o herederos.

 

    En los Autos de fe, por tanto, no solo se procedía a ejecutar las condenas a los vivos, sino que tambien habían - y no pocos- casos de relajados en estatua (quemados en efigie) -es decir un muñeco antropomorfo en su representación- y quema de cadáveres (quemado en huesos) de los declarados culpables culpables en esos procesos especiales.

    La palabra relajar significa según el Dicccionario de la Real Academia Española, «entregar el juez eclesiástico al juez secular un reo digno de pena capital». En otras palabras la Iglesia entregaba a sus condenados a muerte a la justicia ordinaria para que ésta fuera quien  ejecutara la pena de muerte.

    La Iglesia, de este modo no se ensuciaba las manos ejecutando al hereje.