INQUISICIÓN GENERAL

 

En la Inquisición General, el Inquisidor desconocía quién era el sospechoso. En tales casos, el juez (el Inquisidor) solamente tenía conocimiento directo y concreto de la existencia de la irregularidad herética o hecho delictivo.

La Inquisición General se establecía bajo tres supuestos:

         - Cuando había rumores de herejía en una determinada ciudad.

         - En las Visitas Anuales de los obispos a sus diócesis o de los Inquisidores a los lugares de su circunscripción.

         - Cuando se establecía la Inquisición en una determinada localidad y los Inquisidores comenzaban a ejercer de oficio. En este último caso, por medio del llamado "Edicto de Gracia", se abría un plazo de treinta a cuarenta días, durante los cuales los fieles tienen la posibilidad de autodenunciarse. De esta forma obtenían la reconciliación con la Iglesia, no sufrían castigos duros y quedaban excluidos de la imposición de la pena de muerte, cárcel perpetua o confiscación de bienes.