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Tomás de Torquemada nació en Valladolid e ingresó muy joven en la Orden de los Dominicos.
En el año 1452 fue prior del monasterio de Santa Cruz en Segovia y, desde 1474, confesor de los Reyes Católicos.
A recomendación de Isabel de Castilla, el papa Sixto IV accedió a nombrarlo primer Inquisidor General de Castilla en 1483
. Como tal, reorganizó la Inquisición fundada en 1478 y redactó las primeras Instrucciones de la institución.
Convencido de que los no católicos y los falsos conversos eran capaces de destruir a la Iglesia y al país, utilizó la Inquisición durante los 11 años
siguientes para investigar y castigar a marranos (falsos conversos procedentes del judaísmo), moriscos, apóstatas en general, a una escala sin precedentes. También apoyó, en 1492, la expulsión de los judíos y los moriscos de España.
Desde Roma, se pidio moderación a su ímpetu excesivo y acabó por ser relevado del cargo.
Posteriormente, renunció a los arzobispados de Sevilla y Toledo, que los reyes le ofrecieron, y se retiró al convento de Santo Tomás de Ávila que, como el de Santa Cruz de Segovia, fue construido por su iniciativa.
Murió en Ávila el 16 de septiembre de 1498.
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