El Aparato Central
Consejo de la Suprema y General Inquisición (La Suprema)
Desde 1488 el máximo órgano de gobierno era el Consejo Supremo de la Inquisición o Consejo de la Suprema y General Inquisición
(conocido abreviadamente por La Suprema)
- La Suprema estaba presidida por el Inquisidor General, la autoridad más importante del Tribunal del Santo Oficio.
El Inquisidor General era nombrado por el Papa entre varias personas propuestas por el Rey. Esta peculiaridad le otorgaba una autoridad
superior a la jurisdicción eclesiástica ordinaria de los Obispos y por otra parte una estrecha relación con el poder civil, al tratarse de alguien propuesto por el Rey.
Por lo general quien era nombrado para el cargo lo ejercía hasta la muerte o imposibilidad física o psíquica. De los 45 Inquisidores
generales que fueron designados entre 1480 y 1818, solo 16 dimitieron o fueron cesados.
Lo habitual era que estuviera en buena relación con el Rey que los había propuesto, de modo que en ocasiones, la llegada de un nuevo Rey
podía suponer que fuera destituido para poner en su lugar a un Inquisidor General de su confianza.
Las principlales funciones del Inquisidor General eran:
- Presidir el Consejo de la Suprema
- Nombrar los cargos para los diferentes Tribunales de Distrito.
- Designar a los miembros del Consejo.
- Dirigir las actividades más importantes del Tribunal
- Confirmar, aunlar o modificar las sentencias falladas por los Inquisidores de Distrito,
- El Consejo de la Suprema
constaba, además del Presidente, con un número no fijo de Consejeros, habitualmente entre seis y ocho auxiliados por un Fiscal, un Secretario, un nuncio y un portero.
Ser consejero de la Suprema era una de las máximas aspiraciones de los Inquisidores de Distrtito. Solo un 25% lo consiguió.
Aunque el nombramiento de Consejeros era facultad exclusiva del Inquisidor general, la Monraquía a intentó insmiscuirse en algunos
nombramientos lo que provocó en ocasiones tensiones. En la práctica, si bien los reyes designaron algunos consejeros, la mayoría fueron designados por el Inquisidor General.
Durante el s XVI y parte del s XVII, la Suprema fue un órgano consultivo completamente al servicio del Inquisidor.
Conforme fue pasando el tiempo, la Suprema fue tomando progresivamente mayor iniciativa y poder. Durante los s. XVII y XVIII el órgano fue tomando estructura colegiada y aunque el Inquisidor era la máxima autoridad, el Consejo intervenía y tomaba decisiones en la práctica totalidad de los asuntos, fueran importantes o no.
La Suprema se reunía en sesión ordinaria todas las mañanas de los dias no feriados durante tres horas y además durante otras dos horas las tardes de los martes, jueves, y sábados. Por las mañanas se trataban cuestiones de fe y por las tardes se ocupaban de los pleitos públicos y los casos de sodomía, bigamia, hechicería y superstición. Los viernes se analizaban las informes sobre limpieza de sangre y desde 1633 se dedicaron al control de la hacienda.
Las funciones principales del Consejo de la Suprema eran:
- Asesorar al Inquisidor General
- Controlar la situación finaciera de los Tribunales de Distrito
- Resolver las dudas de los Inquisidores a través de las cartas acordadas
- Interpretar las Instrucciones.
- Recabar informes mensuales de la actividad de los Tribunales
- Vigilar que los procesos se ajustaran a derecho
- Controlar el rigor de las sentencias