Comisarios

Comisarios

     Tenían entre sus atribuciones, ejercer el control del territorio a su cargo, para lo cual se requería poseer suficiente capacidad y una cierta posición eclesiástica y social.

     En la práctica resultaban siendo los jefes inmediatos de los familiares, por lo cual eran reclutados generalmente entre clérigos, teniendo mayor importancia que aquellos en las causas de fe.

     Participaban en la recepción de las denuncias, la sustanciación de las causas de fe, la publicación de los edictos, la verificación de las genealogías de los pretendientes a cargos en el Tribunal, etc.

     En las zonas más difíciles, como los puertos o las fronteras, aumentaba su número.

     Además, cumplían otras funciones claramente relativas a la seguridad del estado. Un ejemplo lo tenemos en la frontera de España con Francia donde los comisarios del lugar fueron encargados de impedir el contrabando de armas y caballos.

     En el distrito inquisitorial, fuera de la sede del Tribunal, cualquier persona podía acudir ante el comisario del lugar a presentar alguna denuncia referida al delito de herejía. Esta, bajo juramento, se presentaba por escrito ante notario. El comisario procedía luego a realizar las investigaciones llamando a los testigos, los que a su vez serían interrogados de acuerdo a un formulario establecido. La información reunida era enviada al Tribunal para los fines del caso.

     Estaban facultados a ordenar la detención de los sospechosos si habían suficientes pruebas y se sospechaba su posible fuga.