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Alcaide de Cárceles Secretas
Tenía como misión el control de las celdas y el cuidado de los presos procesados por causasconsideradas como muy graves,
principalmente los acusados de herejía.
Recibía a los detenidos por los Alguaciles, hecho que era registrado en el respectivo libro.
Además debía anotar cuidadosamente la ropa que llevaban consigo los reos así como las cosas que les eran proporcionadas durante su prisión.
Era el responsable de la seguridad de los presos vigilando especialmente que no se produjeran fugas.
Debían estar muy pendientes de mantener incomunicados a los reos
para evitar filtraciones de los que acontecía en los procesos. .
Cuando estos comparecían en la sala de audiencias eran conducidos por él, quien también se encargaba de su retorno, salvo disposición en contrario de los Inquisidores.
Se trataba de un Oficial imprescindible en la vida diaria del Tribunal, gozaba de cierta influencia
y se le consideraba como un hombre de confianza, lo que le permitía asistir a los Autos de Fe que se hacían a puerta cerrada en la sala del Tribunal, privilegio que solo tenían los Secretarios del Secreto.
No se requería una especial preparación, aunque si una gran honestidad. Solían permanecer en el cargo por muchos años pero las posibilidades de promocionar en el entramado burocrático del Tribunal eran prácticamente nulas precisamente por su escasa preparación académica.
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