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La leyenda de Eldorado

Lago Guatavita

Lago Guatavita (Cundinamarca, Colombia)

El conquistador español Sebastián de Belalcázar, quien en el año de 1534 se encontraba fundando a Quito, se enteró por un indígena sobre la existencia de las tierras de Cundirumarca (país del Cóndor), hoy en día Cundinamarca en donde vivía un cacique que se bañaba en polvo de oro y lanzaba toda clase de piedras preciosas al fondo de una laguna...

Se decía que era costumbre. entre sus naturales, que el que había de ser sucesor y heredero del Señorio o Cacicazgo, debía de ayunar seis años metido en una cueva que tenían dedicada y señalada para esto y que todo este tiempo no había de acostarse con mujeres, no comer sal ni ají y otras cosas que les vedaban; y entre ellas, que durante el año no había de ver el Sol. Sólo de noche tenian licencia para salir de la cueva y ver la luna y estrellas recogerse antes que el sol los viese; y cumplido este ayuno y ceremonias se metían en posesión del cacicazgo o señorio

Y la primera jornada debían ir a la gran laguna de Guatavita a ofrecer y sacrificar al demonio que tenían por su dios y señor.

Para la ceremonia en aquella laguna se preparaba una gran balsa de juncos, la aderezaban y la adornaban todo lo más vistoso que podían, metían en ella cuatro braseros encendidos en que los que se quemaban mucho moque, que era un sahumerio de aquellos imdígenas, y trementina con otros diversos perfumes.

Alrededor de la laguna se encendían muchas hogueras.

El heredero, desnudo, era untado con barro y seguidamente espolvoreado con oro en polvo, de tal manera que quedaba  literalmente rebozado de este metal. Lo subían a la balsa, en la cual permanecía de pie, y a sus pies le depositaban un gran montón de oro y esmeraldas para que ofreciera a su dios.

Al momento de partir la balsa, desde tierra comenzaba la algarabía: cornetas, potutos y otros instrumentos, y con esto gran vocería que atronaba montes y valles, y duraba hasta que la balsa llegaba hasta el medio de la laguna, de donde con una bandera se hacía la señal para el silencio.

El indio dorado hacía su ofrecimiento echando todo el oro que llevaba a sus pies en el medio de la laguna, tras lo cual él mismo se sumergÍ en las aguas. Surge de ellas purificado. Seguidamente se bajaba la bandera, que en todo el tiempo del ofrecímiento permanecía izada, y partiendo la balsa a tierra comenzaban la grita, gaitas y fotutos, con muy lagos coros de bailes y danzas a su modo

Con esta ceremonia recibían al nuevo electo y quedaba reconocido por señor y Principe.

El indio Dorado (Theodore Debry)

El rito del legendario baño de el Dorado tiene su origen en la leyenda de la Cacique Infiel

 

La leyenda habla de un cacique llamado Guatavita, uno de los más poderosos caciques Muiscas, cuya esposa principal, según cuentan muy bella, pero abandonada de las atenciones de su marido, fue sorprendida por él mismo en fragante delito de adulterio. El cacique hizo empalar a su rival y obligó a su esposa a comer en público el sexo asado de su amante. Enloquecida, la cacica tomó en brazos a su hija y huyó hasta la Laguna de Guatavita donde se arrojó.

El cacique hizo buscar en la laguna el cuerpo de su mujer y su hija. Pero solorecuperaron el cuerpo de la hija, muerto y sin ojos.

La cacica entonces se convirtió en la diosa tutelar de la laguna a quien los Muiscas, supremos cultores del agua desde los albores mismos de su civilización, transformaron en un adoratorio de cuatro kilómetros de circunferencia, 400 metros de diámetro y 20 metros de profundidad a una altura de 3.199 metros sobre el nivel del mar, en donde, por medio de los sacerdotes o chuques, tributaban permanentes ofrendas a la diosa tutelar, quien, en forma de serpiente, de tiempo en tiempo salía a la superficie para recordarle a la gente la necesidad de plegarias, para renovarles su fé, en fin, aplacaba su cólera, otorgaba perdón, era generosa con quienes la veneraban.

Este notable suceso posteriormente daría origen a la ceremonia religiosa y política, conocida, desde la colonia hasta hoy, con la leyenda del Dorado.

 

Las exploraciones

El problema fue que todos los exploradores creyeron que encontrarían una ciudad con casas de oro, muebles de oro, vasijas de oro... y no un lago con un ligero contenido de oro. Por ello invirtieron en su búsqueda mucho más de lo que nunca encontrarían. Un hermano de Pizarro se aventuró en la selva para encontrarlo, y llevó una inmensa expedición de españoles e indígenas, de los que la mayoría perecieron. Él llegó al Dorado, pero nunca volvió.

El Dorado fue encontrado finalmente por Alexander von Humbdot en 1801 quien encontró la laguna. Pero el lago, de un kilómetro de diametro, contenía muy poco oro, y los intentos de drenaje siempre fueron más costosos que el oro encontrado.

Después de 4 siglos de excavaciones y numerosas maniobras para vaciar el lago, se resolvió dejarlo en paz. Una de las piezas recuperadas en las cercanias, que no en el fondo del lago como se suele decir, fue la famosa Balsa Muisca, considerada como uno de los trabajos más elaborados de los indios y es también, la prueba esencial de sus ceremonias. Fue hallada en 1856 y actualmente se exhibe en el Museo del Oro

La última vez que se drenó la laguna Guatavita fue en 1912, y la operación no fue en absoluto rentable. Se encontró oro, pero muy poco., y como actualmente el oro ha dejado su puesto al petróleo y a las acciones de bolsa, pocos tienen interés en aventurarse en un nuevo y costoso saqueo.

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